En la primera parte de esta serie sobre flashes TTL hablaba de las características básicas de las unidades de flash así como de algunas de sus limitaciones. Es hora de empezar a hablar de los flashes, y lo haremos en primer lugar de los flashes incorporados.
Cabe señalar que no todas las cámaras lo tienen. Es habitual encontrar cámaras profesionales que carecen de flash incorporado, ya que se supone que dado su uso profesional se va a utilizar un flash profesional.

La potencia de los flashes incorporados, como ya comenté en la anterior entrada, es extremadamente limitada, con un número guía NG que puede ir desde 7 en cámaras compactas muy básicas hasta 15 en cámaras réflex. Por tanto la principal finalidad de estos flashes es la de relleno, no podremos usarlas como unidad de iluminación para grandes escenas.
La luz que dan es dura aunque siempre podemos suavizarla usando elementos que podemos tener a mano casi en cualquier momento, como servilletas, pañuelos de papel, folios etc…
Normalmente la potencia de estos flashes no es regulable, aunque existen cámaras que sí disponen de modo manual. Por ejemplo la Canon G12, de la que es el flash de la imagen, tiene 3 posibles potencias de uso y la cámara carece de sistema de medición ETTL. Sin embargo lo normal es que los flashes dispongan de una potencia estándar, con más o menos extras dependiendo de la cámara.
Así, por ejemplo, las cámaras compactas más básicas no permiten modificar en ningún sentido la intensidad de la luz, por lo que van a mantener constante la potencia para todo tipo de condiciones.
Las compactas más avanzadas y las réflex permiten realizar lo que se denomina la compensación de exposición del flash. Esta opción la tienen las cámaras con flash con medición ETTL. En estos casos, la cámara mide la luz que entra por el objetivo y ajusta la duración del disparo del flash para iluminar de forma correcta según lo que estima necesario. Si consideramos que para iluminar una escena vamos a necesitar más potencia de flash, podemos decirle a la cámara que sobreexponga el disparo del destello, por lo que la duración del destello será mayor. Con esto conseguiremos una iluminación más intensa. O bien podemos hacer lo contrario, subexponer la luz del flash para que la luz emitida por el flash se limite a rellenar un poco alguna zona de sombra o rellenar en caso de contraluz.
En la próxima entrada hablaré de los flashes de mano.