En la última entrada hablaba del flash incorporado y centrándome tanto en sus posibilidades como en sus limitaciones. En esta entrada hablaré del flash de mano, que tendrá muchas posibilidades frente al incorporado, aunque seguirá presentando algunas limitaciones frente a los superiores de antorcha o los de estudio.

Una de las grandes diferencias y ventajas de estos flashes es la potencia que dan, mucho mayor que la de los flashes incorporados. Dependiendo de la gama, podemos encontrarnos con unidades que tienen un número guía de 43 hasta 58 los de gama alta.
Por otro lado, otra ventaja es la posibilidad de separar el flash de la cámara, lo que nos permitirá obtener efectos de iluminación mucho más profesionales y efectistas, dando volumen a las fotografías y consiguiendo efectos muy llamativos e interesantes.
Podemos encontrar flashes de muy diferentes características y gamas según el presupuesto del que dispongamos. Si no vamos a hacer un uso profesional del flash, puede que con un flash de gama media tipo Metz 48 o Canon 430 sea suficiente. Incluso si es para sesiones Strobist, en las que vamos a usar el flash a menudo en exteriores, podemos hacernos con un flash tipo Yongnuo, que son baratos y muy versátiles para este tipo de sesiones.
Sin embargo, si lo necesitamos para fines profesionales, será conveniente hacer una inversión mayor en flashes de gama alta tipo Metz 58, Canon 580, Nikon SB900…
Según la gama, los flashes pueden tener más o menos prestaciones como ya hemos comentado. Un flash de gama alta suele tener al menos las siguientes funciones y modos:
- Modo Manual
- Modo ETTL
- Sincronización con altas velocidades, para aquellos disparos en que necesitemos velocidades de obturación más rápidas que las de sincronización.
- Sincronización con la segunda cortinilla, para fotografías de exposición lenta y captar el movimiento al final del disparo
- Flash estroboscópico
- Modo maestro y esclavo
- Ahorquillado de flash
No cabe duda de que con este tipo de flash vamos a conseguir una iluminación mucho más precisa y de acuerdo a lo que nosotros queramos. El resultado mejora notablemente si además usamos varias unidades controladas por radiofrecuencia.
El alcance del destello de flash, en combinación con los ajustes de la cámara, puede resultar sorprendente, alcanzando varias decenas de metros en condiciones óptimas.
Lo verdaderamente importante es que el flash que compremos sea el que realmente necesitemos. Siempre nos puede resultar más interesante comprar dos flashes de gama media que uno de gama alta si no vamos a dar un uso profesional a los flashes, lo que nos permitirá poder practicar diferentes esquemas de iluminación.
Por otro lado, existen numerosos complementos, desde sencillos difusores para el flash, que consiguen atenuar un poco la luz, consiguiendo que no sea tan dura, hasta paraguas, disparadores remotos, cajas de luz o geles correctores.
Otro aspecto importante es saber optimizar el flash evitando luces duras y directas, por ejemplo, fotografiando personas en interiores, trabajando con luz rebotada en techos o paredes, consiguiendo una luz más homogénea y difusa, evitando sombras…
En cuanto a recomendaciones de modelos y marcas, mis consejos van en este sentido:
- Para usuarios CANON: siempre flashes Metz. Son más baratos, más versátiles y sencillos de manejar que los Canon. Los Sigma son una opción de marca conocida y económica.
- Para usuarios NIKON: Tanto flashes Metz como Nikon dan unos resultados excelentes.
En la próxima entrada hablaré de cómo se propaga la luz, haciendo especial hincapié en la ley de la inversa de los cuadrados.