Fotografía de viaje (III): Qué fotografiar

Posted on 18th Julio 2010 in General, Viajes

Tras los preparativos y la elección del equipo adecuado llegamos a nuestro destino. Ahora es cuando empezamos nuestra aventura en firme y se nos plantea otra duda: ¿qué vamos a fotografiar?

Realmente esta pregunta deberíamos formulárnosla aún en nuestras casas y llevar todo bien claro cuando lleguemos a nuestro lugar de vacaciones, pero es algo que solemos pasar por alto, sobre todo cuando llegamos al lugar elegido y por la razón que sea no sabemos muy bien por dónde empezar, cómo seguir y dónde acabar.

Lo primero que vamos a hacer es plantearnos varias preguntas. En primer lugar, ¿con qué fotografías queremos volver? Podemos hacerlo con fotos tipo postal, generales, algunos detalles, centrándonos en lo principal sin complicarnos la tarea. Esto es idóneo cuando la fotografía no ocupa un peso importante en nuestro viaje, vamos con gente que no sigue el ritmo de fotógrafos más concienzudos… Pero también podemos buscar un reportaje más profundo, siendo este caso el de quienes viajamos básicamente con la idea de amoldar el viaje a la fotografía, o al menos que ésta tenga un papel muy importante del viaje.

El primero de los casos es el más sencillo de abordar. A menudo nos guiaremos por las lecturas que hayamos hecho al planificar el viaje y por las guías que nos den en nuestro destino. Fotografiaremos lo más importante para volvernos con fotografías no sólo testimoniales, sino también buscando un lado algo más estético, cuidando encuadres, iluminación… Además, en estos casos, no nos centraremos en nada en particular ya que haremos fotografías tanto de paisajes como de personas o arquitectura, etc…

Pero el segundo caso es el más complejo, y podemos complicarlo más o menos según los objetivos que nos marquemos.Así pues, nos plantearemos nuevas preguntas: ¿qué quiero fotografiar? ¿cuál es el objetivo de mi reportaje? Podremos centrarnos en fotografiar sólo paisajes, sólo fauna, sólo arquitectura, quizás nos llame más la atención las costumbres de los lugareños o vamos a realizar un análisis pormenorizado de la flora de los bosques, por poner varios ejemplos. Lo normal es abarcar diferentes objetivos, y sólo los fotógrafos profesionales o amateurs que tengan un gusto muy específico por algo en particular (por ejemplo, arquitectos), darán prioridad a uno o dos de los campos antes mencionados. Lo normal es que toquemos más de dos o tres temas.

Aquí la planificación del viaje es fundamental, ya que de los recorridos planeados, de las horas y los lugares a visitar va a depender fundamentalmente el objetivo final de nuestro reportaje. También es cierto que, al revés, la planificación va a depender del tipo de fotografía que buscamos.

Lo ideal, para quienes optamos por volver con reportajes multidisciplinares es es planificar varios reportajes. Por ejemplo, si viajamos a Vietnam, las posibilidades son infinitas y si no lo tenemos claro, al final volveremos con gigas de fotografías sin orden ni sentido entre sí. En este caso podemos plantearnos realizar varios reportajes, por ejemplo:

- El Parque Nacional de Cat Ba: paisajes
- Templos budistas
- Artes marciales vietnamitas
- Fauna vietnamita
- Las calles de Hanoi y sus gentes

Con esos 5 reportajes tenemos suficiente trabajo para perdernos por Vietnam 2 ó 3 semanas.

Obviamente, habrá fotógrafos profesionales que viajen sólo para hacer un reportaje sobre el parque nacional, por ejemplo. Pero también habrá quienes se traigan imágenes de todo eso y más, pero sin profundizar tanto como quien tiene esos objetivos.

Siempre sobre la marcha, ya que si desconocemos el destino podemos ir con ideas equivocadas, podemos ir corrigiendo los temas de los reportajes, incluso renunciar a alguno de ellos para centrarnos más en los demás o por haber descubierto alguno que no teníamos previsto. Pero siempre realizaremos estos cambios con rigor y teniendo en cuenta cómo puede afectar tanto al resto de reportajes como al viaje en general, ya que puede suponer cambio de planes y lo que ello conlleva (reservas de hoteles, trenes, aviones…)

No debemos dejar lugar para la improvisación ya que en ese caso podemos encontrarnos con un resultado final insatisfactorio que llegue a frustrarnos.

Otra regla de oro es que no podemos volvernos con todas las fotografías que vean nuestros ojos. Habrá algunas a las que por diferentes motivos debamos renunciar: porque no podemos acceder a un recinto, porque no tenemos el equipo adecuado… Pero siempre es mejor y más gratificante volver con fotografías que nos llenen y nos hagan sentir satisfechos aunque hayamos dejado alguna por el camino, antes que hacer miles de fotos y al volver a verlas no muestren lo que realmente veían nuestros ojos. La impaciencia es la peor compañera de la fotografía.

Es más, plantearía como ejercicio de “responsabilidad fotográfica” el establecernos un límite de número de fotos general o diario. Con ello pensaremos más la fotografía y casi seguro estaremos más orgullosos de ella.

Otros factores a tener en cuenta en este momento, y es algo que ya teníamos planificado, son aspectos especiales del lugar: la cultura, la reacción de la gente al ser fotografiados… y también lo relacionado con la seguridad. Es posible que haya casos, sobre todo en países menos desarrollados, en los que a pesar de disponer de un equipo de calidad y muy completo, debamos salir con lo justo, con un equipo que no llame la atención, recurriendo incluso al uso de cámaras compactas con funciones avanzadas (disparo en RAW, modos manuales…) para realizar trabajos profesionales pero que nos ayudarán a pasar más desapercibidos.


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