Fotografía de viaje (II): El equipo

Posted on 17th Julio 2010 in General, Viajes

Si en la primera entrada de esta serie dedicada a la fotografía de viaje hablábamos de un aspecto importante previo al viaje, vamos con el segundo de ellos, que es el equipo que vamos a llevarnos en nuestras vacaciones.

Obviamente vamos a tener dos casos principalmente: usuarios de cámaras réflex con mayor o menor número de complementos (objetivos, filtros, flashes, trípodes…) y quienes poseen cámaras compactas con un reducido equipo complementario.

Básicamente, para ambos tipos de viajeros, vamos a plantearnos las mismas consideraciones, por lo que a priori no voy a hacer distinción alguna, y serán los propios usuarios quienes discriminen unas u otras de mis anotaciones en función de su equipo y sus necesidades.

A la hora de decidir qué equipo vamos a llevar, debe premiar ante todo el sentido común y llevar sólo aquello que vaya a ser necesario, evitando cualquier componente “por si acaso”. Cuando viajamos por ocio no debemos obsesionarnos en tener que hacer todas las fotos que nos gustaría, ya que así no disfrutaremos ni del viaje ni de la fotografía. Si debemos perdernos alguna foto, lo haremos, siempre hay alternativas. Caso diferente es que el viaje sea para realizar un reportaje, en cuyo caso sí deberemos plantearnos si debemos llevar todo o no, pero este no es el caso. Y hablo desde la experiencia. En su día, en un viaje “mochilero” en Irlanda cargué con un 100-400 “por si acaso”. Ese por si acaso fueron unas 6 fotografías de más de 500 que me traje. No mereció la pena cargar con 2 kilos extras para 6 fotos durante 12 días.

También tendremos en cuenta qué tipo de fotografía vamos a hacer (naturaleza, arquitectura, personas, detalles, situaciones de poca luz…), el lugar que vamos a visitar (hay países en los que conviene no llamar la atención con el equipo fotográfico, y es mejor llevarse una compacta de gama media-alta de 400 euros antes que un equipo completo de 9000 euros.)

1. La cámara

Sin duda, lo más cómodo para viajar es una compacta, fácil y cómoda de llevar, no llama demasiado la atención, rápida… Pero si buscamos un extra de calidad, disfrutamos de la fotografía hasta el punto de permitirnos el lujo de estar 20 minutos para hacer una foto… la solución es la réflex. Las diferencias ya las conocemos todos y creo que no procede explicarlas en esta entrada. Pero siempre, como ya he dicho, debemos valorar los pros y los contras de cada tipo de cámara.

Una opción para los nostálgicos es llevar una cámara con sus carretes, algo que parece que está volviendo de moda y nos devuelve la magia de tener que esperar para ver las fotografías.

2. Objetivos

Quienes opten por una cámara de objetivos intercambiables (y no hablo sólo de réflex, ya que hay otras cámaras como las micro 4/3 que pueden usar diferentes lentes) deben pasar a una segunda etapa de “meditación”, en la que analizarán qué objetivos van a guardar en su bolsa de transporte. Angulares, teleobjetivos, focales fijas, ojos de pez, objetivos luminosos, objetivos estabilizados, todo terreno… constituyen una de las más arduas cuestiones que resolver. No olvidemos que son la parte más pesada del equipo y que vamos a cargar con ellos todo el viaje.  Si hemos planificado bien el viaje, sabremos qué tipo de fotografías vamos a hacer, y ello nos ayudará a saber qué objetivos llevaremos.

3. Iluminación

Es otro de esos elementos del tipo “por si…”. Debemos plantearnos bien la idoneidad de llevarlo o no, ya que el llevarlo supone no sólo ir cargado con el flash, sino también con accesorios de alimentación y otros accesorios como cargadores de baterías, difusores, etc…  Y no olvidemos que nuestros flashes tienen potencia limitada y jamás podremos iluminar el skyline de Nueva York desde el puente de Brooklyn.

Nos será especialmente útil cuando vayamos a hacer cantidad de retratos, para rellenar luz, o interiores no excesivamente grandes, o debamos fotografiar objetos.

4. Filtros

Nos serán útiles sobre todo para fotografía de naturaleza y paisajes, incluso urbana. No obstante, un polarizador para saturar colores, eliminar reflejos, conseguir mejores cielos… Y un UV, aunque yo no soy partidario de su uso habitual, puede venirnos bien para proteger la lente en casos concretos: contra golpes, si hay fuerte viento…

A partir de ahí, filtros de densidad neutro, degradados, correctores de color… según necesidad y tipo de fotografía que hagamos.

5. Almacenamiento

Imprescindible ir bien cargados de tarjetas de memoria. Y siempre que sea posible llevaremos o bien un disco duro externo al que podamos volcar las fotos mientras vamos llenando las tarjetas, o bien algún ordenador portátil cuanto más pequeño mejor, que además nos permitirá hacer ediciones de los archivos rápidamente para casos en que sea necesario, estar conectados a internet…

Procuraremos tener localizadas posibles tiendas donde comprar tarjetas en caso de necesidad. Y en caso de emergencia, si no cumplimos nada de lo anterior, siempre podemos buscar alguna tienda de fotografía donde seguro que nos grabarán en un DVD las imágenes contenidas en nuestras tarjetas.

6. Energía

Irse de vacaciones con una sola batería es jugar a la ruleta rusa. Corremos el riesgo de que se avería, se estropee, se descargue antes de tiempo (por exceso de frío, por ejemplo) o no tengamos donde cargarla a tiempo. Mínimo dos o tres baterías. Y por supuesto, un cargador de baterías. Si viajamos a países como Italia o Reino Unido, donde hay enchufes diferentes a los españoles, no olvidemos llevar un adaptador, aunque siempre podemos encontrarlo en el país de destino, pero puede ser difícil según en qué zonas.

Para las pilas recargables, lo mismo. Llevar uno ultrarápido nos puede sacar de muchos apuros, sobre todo si nuestra cámara además de trabajar con baterías, puede funcionar con pilas. Para ello necesitaremos llevar el adaptador correspondiente.

Las pilas deberán ser de la mayor carga posible, por ejemplo de 2700 o mayor.

Procuraremos ahorrar energía todo lo posible, sobre todo si viajamos en zonas donde encontrar un enchufe es complicado. Para ello, evitaremos hacer uso de pantallas de visión, usando siempre el visor óptico (en las réflex) y del visor pequeño digital, si lo tiene, de nuestra compacta. Si apagamos y encendemos la cámara cada vez que la usamos, estaremos perdiendo mucha energía, por lo que es mejor dejar la cámara en reposo, además de que al usarla de nuevo será más rápida (sobre todo lo notaremos en las compactas).

También podemos ahorrar energía si desactivamos sonidos (por ejemplo el de aviso de enfoque) y evitando grabar vídeo. Las fotos las visualizaremos en la pantalla sólo cuando sea necesario.

7, Transporte

Según el peso y los componentes del equipo que vayamos a llevar con nosotros, deberemos utilizar el sistema de transporte adecuado. En esta elección, también tendremos en cuenta la frecuencia con la que necesitaremos cambiar de objetivos, flash… Para cámaras compactas y poco equipo adicional, con un bolso de un solo hombro es suficiente.

Pero si llevamos una réflex con varios objetivos, flash, filtros… ya necesitaremos otros sistemas más adecuados. Por ejemplo mochilas, clásicas para llevar un equipo abundante de forma cómoda, incluso las hay con posibilidad para llevar también ordenador portátil. Suelen tener un chubasquero para proteger la mochila y el equipo en caso de lluvia. Si no lo tiene, en tiendas de deporte las venden. Pero tienen el inconveniente de que cada vez que queremos cambiar de objetivo o flash no lo tenemos a mano, y tenemos que quitarnos la mochila de encima, abrirla, buscar objetivo, cambiarlo… con lo que se puede hacer pesado en muchas ocasiones.

Así que si somos de los que cambiamos de objetivo frecuentemente, lo idóneo es una bolsa de un hombro de mayor capacidad, igual de versátil que una mochila pero con todo más a mano.

Otra opción es usar chalecos, arnés y alforjas. Así podemos tener todo a mano repartiendo el peso en diferentes zonas, en lugar de en un solo hombro como ocurre con el caso anterior.

Si vamos a cargar con la cámara mucho tiempo, debemos buscar correas de neopreno anchas. Son más cómodas que las de cuero, no marcan tanto y amortiguan el peso. Otra opción es hacernos con un arnés para la cámara, con lo que el peso recae en los hombros en lugar de en las cervicales.

8. Limpieza

No está de más llevarnos al menos un pincel de cerdas suaves para limpiar tanto objetivo como sensor. O bien una pera de aire para sensor y un trapo para limpiar gafas para los objetivos y filtros. Evitemos llevar líquidos ya que pueden abrirse y estropearnos parte del equipo. Con ello, evitaremos sustos innecesarios.

9. Soportes

Trípodes y monopiés son otros de los accesorios que nos serán casi imprescindibles en muchas ocasiones. Fotografía nocturna o con poca luz, autorretratos, o largos periodos de tiempo para hacer una foto son algunos ejemplos en los que será necesario un trípode. En función de nuestra cámara y objetivos, lo necesitaremos de mayores dimensiones o nos será suficiente con uno económico y pequeño, más fácil de transportar.  Ante todo debemos buscar uno que sea ligero, ya que nos acompañará en muchas excursiones y paseos.

Los monopiés nos serán útiles para buscar una estabilidad adicional sin necesidad de cargar con un pesado trípode. Pero tiene la desventaja de que sólo será útil para estabilizar en circunstancias de poca luz como atardecer o interiores de edificios religiosos. Si para hacer la fotografía necesitamos de un tiempo de exposición de menos de 1/15 de segundo, el monopié puede sernos de poca utilidad en la mayoría de los casos.

10. Otros accesorios

- Empuñaduras. Particularmente, aunque suelo usar la empuñadura muy a menudo en mis trabajos, no lo hago cuando voy de viaje, ya que busco llevar el menor peso posible.
- Disparadores remotos. Para fotografía de larga exposición resultan casi imprescindibles, sobre todo si dispone de temporizador.


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