Cómo hacer comparativas de cámaras… o cómo saber si las comparativas están bien hechas.
Son innumerables las webs de fotografía, o de otros temas, en las que podemos encontrar comparativas entre diferentes modelos de cámaras fotográficas. Gran número de ellas se basan en datos técnicos prescindiendo de ejemplos de imágenes. Estos casos pueden ser tomados como referencias pero nunca como algo determinante. Por ejemplo, la entrada en este mismo blog acerca de la Canon EOS 7D y otros modelos de Canon. En mi caso, me habría gustado poder tener una unidad de la 7D pero como no me dedico profesionalmente a esto, no tengo recursos para hacerme con una y comparar como me gustaría.
Pero lo que verdaderamente nos va a ser útil va a ser una comparación de imágenes. Obviamente, esta comparación debe hacerse bajo unas condiciones determinadas, que es lo que voy a tratar en esta entrada. En una próxima entrada hablaré de cómo comparar dos objetivos.
Ante todo, debemos tener claro que las cámaras son unidades que pertenecen a lotes de producción y que incluso dentro de la misma gama puede haber unidades que no den los mismos resultados. Para que la comparación fuera lo más real posible deberíamos comparar varias unidades de cada modelo. Pero como esto no es posible, vamos a tomar por cierta la comparación de una unidad de cada modelo.
La prueba debe hacerse en igualdad de condiciones para ambas cámaras. Esto quiere decir que las fotos que se vayan a utilizar para comparar deberán hacerse en el mismo sitio, a la misma hora, con los mismos parámetros y objetivos. El revelado de los archivos RAW deberá hacerse neutro, sin alterar ninguno de los valores y dejándolos en valores cero o el neutro que corresponda.
Uno de los principales y más interesantes aspectos a comparar es el nivel de ruido de las cámaras a diferentes valores ISO. Por ello, deberemos disponer de fotos a diferentes valores de sensibilidad.
Para otros aspectos como la nitidez, podemos usar cartas de prueba que nos permitirán analizar la nitidez o el grado de detalle de la imagen obtenida. Recordemos, no obstante, que en gran medida esto depende del objetivo. Aún así, usando el mismo objetivo para la prueba el resultado nos va a mostrar la diferencia de detalle entre ambas cámaras.
Para los colores, procuraremos hacer fotos a objetos o escenas con mucho colorido o usar patrones de colores.
Si las cámaras a comparar tienen diferente valor de megapixels o tienen sensores de diferentes tamaños, esto deberemos tenerlo presente a la hora de elaborar las conclusiones, sobre todo en lo relacionado con el ruido, ya que obviamente en una cámara con más megapixels o con factor de recorte superior, el ruido se apreciará más. Lo ideal sería reducir la imagen que tenga mayor tamaño para que tenga las mismas dimensiones que la más pequeña. Si no lo hacemos, deberemos ser conscientes de ese hecho diferencial.
Analizaremos las imágenes visualmente en un monitor de alta calidad y debidamente calibrado. Las imágenes siempre las veremos al 100%, pudiendo hacer recortes de determinadas zonas para analizar detalles concretos.
Otro aspecto que podemos comparar es el rango dinámico, o la capacidad para captar detalles entre zonas muy contrastadas. Una forma rápida de hacerlo es analizando los histogramas obtenidos.
Las curvas RGB nos darán una idea del color obtenido con las cámaras.
La pureza de los negros y de las luces altas, si están empastadas o no, será otro detalle a comprobar.
Existen programas que nos ayudan a realizar ciertas mediciones como el rango dinámico o la nitidez. Pero, si no pretendemos hacer un análisis muy profesional, con programas tipo photoshop o similares, y un poco de pericia y buen ojo, ayudados de un buen monitor, podemos llegar a conclusiones muy interesantes.