Todos los aficionados a la fotografía aprovechamos los viajes, bien sean largos o cortos, para exprimir al máximo nuestro equipo fotográfico.
Pero a la hora de emprender el viaje surgen numerosas dudas: ¿Qué equipo llevo? ¿Me lo cubre algún tipo de seguro? ¿Puedo pasar el equipo como equipaje de mano en un avión? ¿Cómo evito robos?
Intentaré dar respuesta a las duda más habituales cuando nos disponemos a viajar.
1. ¿Qué equipo me llevo?
Cuando nuestro equipo está formado por uno o varios cuerpos, varios objetivos, flash, trípodes, filtros… somos conscientes del elevado peso con el que tenemos que cargar a nuestras espaldas.
No todos los viajes son iguales, por lo que en ocasiones podemos ahorrarnos peso extra dejando en casa alguno de los objetivos que probablemente no vayamos a utilizar.
Antes de pensar en llenar la mochila, pensemos detenidamente qué tipo de fotografías vamos a poder realizar en nuestro lugar de vacaciones. ¿Paisajes? Llevemos angular y filtros para paisajes (degradados, polarizadores…) y un todo terreno que tenga algo de zoom para ciertos detalles.
¿Ciudades? Un angular nos va a facilitar hacer fotos con vistas generales, grandes edificios, plazas… Pero siempre es bueno llevar un objetivo con un zoom importante (150-200mm) para centrarnos en detalles de edificios, fotografía de personas…
¿Fauna? Un teleobjetivo con un zoom potente es imprescindible.
¿Interiores de edificios, zonas con poca luz? Un trípode, objetivos luminosos y flash.
2. ¿Puedo asegurar mi equipo?
Hoy por hoy las compañías aseguradoras no aseguran equipos fotográficos salvo a empresas y profesionales, con unos precios bastante caros. Sin embargo, algunos seguros de hogar sí cubren los robos fuera del hogar. Será imprescindible que en el seguro del hogar tengamos reflejado como contenido del mismo nuestro equipo (facturas, números de serie…).
3. ¿Puedo pasar mi equipo fotográfico como equipaje de mano?
Siempre que la mochila respete los límites establecidos por la compañía aérea, no hay problema. En donde nos van a poner problemas es con los trípodes o monopiés. En estos casos no nos va a quedar más remedio que facturarlos. Lo ideal es meterlos dentro de las maletas bien protegidos.
4. ¿Tendré suficientes tarjetas? Los problemas del almacenamiento.
Todos sabemos que desde que tenemos cámaras digitales somos de dedo fácil y no nos cuesta apenas hacer fotos, por lo que podemos venirnos de un viaje con centenares o incluso miles de fotos. Actualmente la mayoría de cámaras, sobre todo las réflex, tienen por lo general más de 10 megapixels, siendo ya muchas las que tienen cerca de los 20. Esto implica que las tarjetas de memoria se llenan demasiado rápido, sobre todo si disparamos en formato RAW.
Para evitar este tipo de problemas y que llegue un momento en el que nos veamos obligados a borrar fotos para poder seguir con nuestro reportaje tenemos diferentes opciones:
- Llevarnos un ordenador portátil e ir volcando las fotos cada día a medida que se vayan llenando las tarjetas. Tiene la ventaja de que podemos ver las fotos, incluso ir editándolas si tenemos tiempo.
- Un disco duro portátil, más cómodo y práctico ya que ocupa mucho menos pero también tiene menos capacidad de almacenamiento. La mayoría de los discos ya incluyen una pantalla para ver las fotos o al menos ver las que se han copiado.
- Grabar CD/DVD en tiendas. En muchas ciudades y pueblos podemos encontrar tiendas de fotografía e informática que graban CD/DVDs. Es una buena alternativa aunque relativamente cara.
5. ¿Pueden pararme el equipo en la aduana del aeropuerto?
Debido a la obsesión existente en materia de seguridad aérea, es posible que en ocasiones tengamos que mostrar el contenido de la mochila a los agentes. Esto es inevitable en el caso de los portátiles, caso en el que tenemos que pasar el ordenador suelto por el escáner, incluso pueden hacernos encenderlo o que le hagan un examen de partículas de explosivos y drogas.
6. ¿Qué pasa si compro material fotográfico en mi destino de vaje?
En algunas ocasiones, sobre todo si viajamos a países donde lo tecnológico es más barato que en Europa, podemos caer en la tentación de venirnos con un souvenir muy especial en forma de objetivo, flash o cámara. Normalmente no hay problemas ya que en las aduanas asumen que la gente viaja con equipos fotográficos. Pero debemos tener cuidado si venimos cargados con el embalaje original de nuestra compra. En este caso si damos bastante el cante, y es mejor guardar la caja bien plegada en la maleta y llevar el objetivo dentro de la mochila como si lo lleváramos de siempre.
7. Cómo prevenir robos.
Ante todo debemos evitar dejar nuestra mochila abandonada o descuidada, incluso en zonas donde aparentemente reine la tranquilidad. Eso sí, tampoco lleguemos al extremo de obsesionarnos tanto por la seguridad de nuestro equipo o corremos el riesgo de no disfrutar del viaje.
Hoy día los ladrones callejeros ya conocen de sobra las mochilas de fotógrafos, por lo que si ven una mochila Lowepro saben que lo que hay dentro vale un dineral. Si no es demasiado molesto podemos meter la mochila en otra más tipo deportiva que va a pasar más desapercibida.
Si utilizamos trípode, no conviene alejarnos mucho de él si la exposición es larga en casos de zonas muy concurridas. O si la exposición es corta, podemos tener agarrada la cámara por la correa para evitar tirones.
8. ¿Debo tener algún cuidado especial al hacer fotos a lugares o personas?
En muchos países, sobre todo de culturas muy diferentes a las nuestras, se considera que hacer fotos a las personas es de mal gusto y podemos encontrarnos con ciertos problemas. Antes de ir a otro país conviene que nos informemos bien en internet acerca de los aspectos culturales de nuestro destino, y evitaremos desagradables incidentes.
Debemos tener especial cuidado con las fotos a niños.
En otros países es posible que la gente se deje fotografiar a cambio de dinero.
En cuanto a edificios, también debemos tener cuidado ya que hay edificios a los que no se les permite fotografiar, incluso algunos son considerados sagrados y hacerles una foto puede suponernos cuanto menos una buena bronca.